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Nave con cubierta ondulada de fibrocemento cubierta de líquenes

Historia de la uralita: por qué hay tanto fibrocemento en España

Si en España casi todo el mundo llama uralita a una placa gris ondulada, es porque durante buena parte del siglo XX una fábrica catalana de fibrocemento le dio nombre a todo el material. La historia de la uralita explica por qué hay tanto fibrocemento en los tejados y las bajantes de España, y por qué una parte lleva amianto.

Vamos a ver de dónde sale el nombre, por qué se usó en tantos edificios, cuándo se prohibió y qué significa todo eso hoy si tienes una pieza de antes de 2002.

¿Qué es la uralita?

La uralita es fibrocemento: una mezcla de cemento y fibras con la que se hacían placas, tubos, depósitos y jardineras. Durante décadas esas fibras fueron de amianto. La palabra viene de una marca comercial, Uralita, que acabó usándose para cualquier pieza de este tipo, fuera del fabricante que fuera.

Una marca que dio nombre al fibrocemento

La empresa la fundó Josep Maria Roviralta en 1907, con una fábrica en el límite entre Ripollet y Cerdanyola del Vallès (Barcelona), según la ficha de las naves de la antigua fábrica Uralita del inventario de patrimonio de la Diputació de Barcelona. Esa misma ficha cuenta que al principio fabricaba placas planas de fibrocemento que se vendían como «pizarra artificial».

El invento venía de fuera. Roviralta conoció en sus viajes por Europa la patente que explotaba la familia austríaca Hatschek con la empresa Eternit, como recoge un reportaje del diario Ara. La de Cerdanyola fue la primera fábrica de fibrocemento de España, un dato que también recoge un estudio publicado en Archivos de Bronconeumología en 2009.

Respecto al nombre, la ficha de la Diputació lo relaciona con los montes Urales, en Rusia, de donde procedía el amianto. Con el tiempo, la marca pasó al lenguaje de la calle, y uralita se convirtió en el nombre de cualquier placa ondulada de fibrocemento.

Una aclaración: Uralita es el nombre de una marca. En este artículo lo usamos también en su sentido popular, para referirnos al fibrocemento en general, porque es como lo llama casi todo el mundo.

Por qué el fibrocemento se usó en tantos edificios

Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), el amianto, sobre todo el crisotilo, se usó durante el siglo XX por sus propiedades y su bajo coste. Aguantaba bien los golpes y el roce, aislaba del calor y del ruido y no ardía. Mezclado con cemento daba piezas ligeras y baratas que aguantaban años a la intemperie.

Edificio con cubierta y paredes de placas onduladas de fibrocemento sobre un muro encalado

El INSST señala que el amianto-cemento fue el material con amianto más fabricado y utilizado. Por eso aparece en tantos tipos de construcción de la época.

Cubiertas de naves, casetas y viviendas

La placa ondulada se convirtió en la cubierta rápida y barata por excelencia. Se montaba con pocos apoyos y cubría mucha superficie con poco peso. La verás en naves industriales y agrícolas, garajes, patios cubiertos, corrales y casetas de aperos.

En los pueblos todavía se ve en muchas casetas y naves. Si tienes una en el campo, por ejemplo en el este de Madrid, en la página de retirada de uralita en Santorcaz tienes un ejemplo de página de municipio desde la que se pide el presupuesto.

Bajantes, tuberías y depósitos de agua

El INSST incluye entre sus usos en construcción las tuberías de agua, las bajantes de los edificios, los conductos de humos y los depósitos de agua. En muchos bloques de pisos las bajantes de pluviales y de saneamiento eran de fibrocemento, y en azoteas y desvanes era habitual el depósito gris con tapa.

También se hicieron placas lisas para fachadas y falsos techos. Muchos de estos elementos siguen instalados.

¿Cuándo se prohibió el fibrocemento con amianto?

Orden de 7 de diciembre de 2001

La prohibición llegó con la Orden de 7 de diciembre de 2001, publicada en el BOE el 14 de diciembre de ese año. Su artículo único dejó prohibida «la utilización, producción y comercialización» de las fibras de amianto y de los productos que las contienen. La lista incluye el crisotilo, que es el que llevaba el fibrocemento.

Para entonces la fábrica de Cerdanyola ya no existía: cerró en 1997, según el estudio de Archivos de Bronconeumología citado arriba.

Entrada en vigor el 14 de junio de 2002

La Orden entró en vigor seis meses después de publicarse, el 14 de junio de 2002. Además dio otros seis meses para vender los productos que ya estaban fabricados, y por eso el INSST sitúa la prohibición total en diciembre de 2002.

¿En qué se traduce esto? En que la fecha de instalación es la mejor pista: una pieza de fibrocemento colocada antes de 2002 puede llevar amianto, y una de finales de ese año tampoco queda descartada.

Lo ya instalado puede seguir en uso

La Orden no obligó a quitar lo que ya estaba puesto. Su anexo dice que el uso de esos productos «seguirá estando permitido hasta su eliminación o el fin de su vida útil». Esa frase explica por qué, más de veinte años después, sigue habiendo tanta uralita en tejados y bajantes.

¿Es peligroso el fibrocemento?

Solo cuando suelta fibras: el criterio del INSST

El riesgo del amianto está en las fibras que suelta al aire cuando el material se rompe, se corta, se lija o se degrada. Una placa entera, que nadie toca, no las suelta.

Por eso el INSST dice que los materiales instalados antes de 2002 «pueden seguir instalados y en uso mientras dure su vida útil, no siendo obligatorio retirarlos siempre y cuando estén en buen estado y no presenten riesgos de liberación de fibras».

El problema llega con los años. Grietas, bordes que se deshacen, roturas por granizo o una superficie muy erosionada son señales de que la pieza se está degradando y conviene que la valore un profesional.

El legado: censos municipales y retirada

Ley 7/2022: censo y calendario de cada ayuntamiento

La última pieza de esta historia es reciente. La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados, en su disposición adicional decimocuarta, pidió a los ayuntamientos un censo de instalaciones y emplazamientos con amianto, con un calendario que planifique su retirada. Censo y calendario son públicos.

La ley no fija una fecha general para que los particulares retiren su uralita. Lo que te afecte depende del censo y del calendario de tu ayuntamiento, así que conviene consultarlo allí. Si vives en la región de Madrid, desde retirada de amianto en la Comunidad de Madrid llegas a la página de tu municipio.

Edificios públicos de mayor riesgo antes de 2028

La misma disposición fija un plazo concreto solo para una parte: las instalaciones y emplazamientos de carácter público con mayor riesgo deberán estar gestionados antes de 2028. La retirada se prioriza por peligrosidad y por la exposición de la población más vulnerable.

Si tienes uralita de antes de 2002

Si tu tejado o tus bajantes son de antes de la prohibición, estos son los pasos.

Operario con mono blanco de protección y mascarilla con filtros

No manipularla

Déjala como está. No la rompas, no la cortes ni la taladres, no la limpies con agua a presión y no te subas a la cubierta: las placas son frágiles. Tampoco la lleves al contenedor por tu cuenta, porque es un residuo peligroso.

Mientras tanto, anota qué piezas tienes, dónde están, cuántos metros ocupan más o menos y en qué estado se ven. Unas fotos tomadas desde lejos ayudan mucho.

Retirada por empresa inscrita en el RERA y presupuesto desde tu municipio

Si hay que quitarla, el trabajo lo hace una empresa inscrita en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo por Amianto), con un plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral de tu comunidad, como exige el Real Decreto 396/2006.

Para pedir presupuesto, entra en nuestra página de retirada de uralita con amianto, busca tu municipio y cuéntanos qué tienes. Respondemos en 24 horas con un presupuesto preparado con tus datos. Si antes quieres seguir leyendo, en el blog tienes más guías sobre amianto y uralita.

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