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Cubierta de placas onduladas de fibrocemento gris envejecidas, con líquenes

Cómo reconocer el amianto en casa: dónde buscarlo, cómo es y cómo confirmarlo

Si tu casa o tu nave se construyó antes de 2002 y tiene placas onduladas grises, bajantes, jardineras o un depósito de fibrocemento, es razonable sospechar que hay amianto. La fecha y el aspecto sirven para saber dónde mirar. Para confirmarlo hace falta analizar una muestra en un laboratorio.

En esta guía vamos a ver cómo reconocer el amianto elemento a elemento: dónde suele estar en una casa, qué aspecto tiene, cuándo empieza a ser un problema y qué hacer si lo encuentras. Sin kits caseros y sin tocar nada.

Por qué la fecha de construcción es la primera pista

Lo que cambió en 2002: la prohibición (Orden de 7 de diciembre de 2001)

El amianto se prohibió en España con la Orden de 7 de diciembre de 2001, publicada en el BOE el 14 de diciembre de ese año. Prohibió usar, fabricar y vender las fibras de amianto y los productos que las contienen, incluido el crisotilo, que es el que llevaba el fibrocemento. Entró en vigor el 14 de junio de 2002.

La propia Orden dio seis meses más para vender los productos que ya estaban fabricados. Por eso una obra de finales de 2002 tampoco queda descartada del todo.

Lo que ya estaba instalado no hubo que quitarlo. El texto dice que su uso «seguirá estando permitido hasta su eliminación o el fin de su vida útil». Por eso sigue habiendo tanta uralita en tejados y naves.

Una casa anterior a 2002 no significa que tenga amianto

La fecha solo te dice que es posible. Muchas casas de antes de 2002 no tienen ninguna pieza de fibrocemento, y en otras se cambiaron la cubierta o las bajantes en una reforma posterior.

Respecto a las reformas, conviene saber qué se tocó y cuándo. Una casa de 1975 con la cubierta cambiada en 2010 tiene una cubierta posterior a la prohibición, aunque sus bajantes pueden seguir siendo las originales. Ese dato suele estar en los papeles de la obra o saberlo el administrador de la finca.

¿Dónde se encuentra el amianto en las casas?

Vamos a ver los sitios donde suele aparecer, de arriba abajo. Casi siempre lo encontrarás en forma de fibrocemento: una mezcla de cemento y fibras que se usó durante décadas porque era barata, ligera y aguantaba bien la intemperie. En España se le llama uralita por el nombre de una de las marcas que lo fabricaban.

Cubierta a dos aguas de placas de fibrocemento sobre un edificio de paredes encaladas

Cubiertas y placas onduladas de uralita

Es el caso más habitual: placas grises onduladas en tejados de casas de campo, garajes, patios cubiertos, terrazas y naves. A veces están a la vista y a veces quedan debajo de una cubierta posterior, por ejemplo teja o panel sándwich colocados encima.

Bajantes, tuberías y conductos de humos

En edificios de pisos, muchas bajantes de pluviales y de saneamiento se hicieron de fibrocemento. Se ven como tubos grises gruesos, con uniones en forma de manguito, por la fachada, en patios de luces, en terrazas o en el techo de los garajes.

También se usó en conductos de humos de calderas y cocinas, y en tuberías enterradas de agua. En una comunidad de vecinos, las bajantes son elementos comunes, así que lo normal es que lo decida la comunidad a través del administrador.

Depósitos de agua, canalones y jardineras

Los depósitos de agua de fibrocemento eran típicos en azoteas y desvanes: cajas o cilindros grises con tapa. También hay canalones, jardineras y maceteros grandes, celosías y remates de chimenea.

Las jardineras se golpean más que una cubierta y se rompen con más facilidad. Si alguna tiene los bordes desconchados, no la trocees para tirarla.

Casetas, garajes, corrales y naves

En el campo y en los polígonos es donde más fibrocemento queda a la vista: casetas de aperos, corrales, cocheras y naves con cubierta ondulada, a veces también con paredes de placa lisa.

De un vistazo, dónde mirar y qué vas a ver:

Elemento Dónde suele estar Cómo suele verse
Cubierta ondulada Tejados de casas, garajes, patios, casetas y naves Placas grises onduladas, mates, a menudo con líquenes o musgo
Placa lisa Paredes de casetas y naves, cerramientos, falsos techos Planchas grises lisas atornilladas, a veces pintadas
Bajante o tubería Fachadas, patios de luces, garajes, bajo tierra Tubo gris grueso con manguitos en las uniones
Conducto de humos Salidas de calderas y cocinas Tubo o caja gris que sale por la cubierta
Depósito de agua Azoteas, desvanes Caja o cilindro gris con tapa
Canalón o jardinera Aleros, terrazas, balcones y patios Piezas grises de pared gruesa, con aspecto de cemento

Cómo se ve el amianto: señales visuales que hacen sospechar

Ningún color ni textura es exclusivo del amianto, aunque el fibrocemento antiguo tiene un aspecto típico que conviene conocer.

Aspecto del fibrocemento: color, textura y ondas

  • Color gris cemento, que con los años se oscurece o se vuelve verdoso por los líquenes y el musgo.
  • Superficie mate, sin brillo, rugosa en las piezas muy envejecidas.
  • Ondas anchas y regulares en las placas de cubierta, con más grosor que una chapa metálica.
  • Bordes compactos, con aspecto de cemento fino.
  • Pintura por encima en bajantes y depósitos, que puede esconder el material.

Marcas y sellos de fabricación

Algunas placas y tubos llevan impreso o en relieve el nombre del fabricante o una fecha. Si lo ves a simple vista, hazle una foto: ayuda al profesional a orientarse. Si no se ve, no rasques ni limpies la pieza para buscarlo.

Una marca o una fecha ayudan a situar la pieza en el tiempo. Un mismo fabricante pudo vender piezas con y sin amianto, y una fecha medio borrada se lee mal con facilidad.

Por qué el aspecto no basta para confirmarlo

Después de la prohibición se siguió fabricando fibrocemento con otras fibras, casi igual a la vista. ¿En qué se traduce esto? En que una foto sirve para sospechar y pedir presupuesto, pero no para afirmar que hay amianto ni que no lo hay.

¿Cómo saber si la uralita es de amianto?

Fibrocemento con y sin amianto: no se distinguen a simple vista

La palabra uralita se usa para cualquier placa gris ondulada, y eso confunde: puede ser fibrocemento con amianto o sin él, y a simple vista son prácticamente iguales. La pista más útil sigue siendo la fecha de instalación. Una pieza de antes de 2002 es candidata; una que sabes que se colocó años después, mucho menos.

La confirmación: análisis de una muestra en laboratorio

La forma de confirmarlo es analizar una muestra del material en un laboratorio especializado, que dice si hay fibras de amianto y de qué tipo. La muestra la toma un profesional con su equipo de protección.

Cuando pides presupuesto de retirada, la empresa puede valorar si hace falta ese análisis o si, por la fecha y el tipo de pieza, trata el material directamente como si tuviera amianto.

Por qué no conviene tomar la muestra uno mismo ni fiarse de los kits caseros

Para sacar una muestra hay que arrancar un trozo, y romper o raspar el material es justo lo que suelta fibras. Sin protección ni medios para recoger el polvo, te expones tú y quien esté cerca.

Los kits que se venden por internet tienen el mismo problema: te piden que cortes o raspes un fragmento y lo envíes, así que el riesgo de manipularlo lo asumes tú. Por eso no los recomendamos.

¿Cuándo es más peligroso el amianto?

El riesgo del amianto está en las fibras que suelta al aire. Mientras el material está entero y nadie lo toca, no las suelta.

Placas onduladas de fibrocemento envejecidas, con musgo acumulado entre las ondas

En buen estado no suelta fibras

Una cubierta de uralita sin grietas ni roturas, que nadie manipula, puede seguir donde está sin que tenga por qué preocuparte. Conviene vigilar su estado y no hacerle nada que la rompa.

Señales de deterioro: grietas, roturas, bordes desmenuzados, musgo

Con los años, el sol, la lluvia, las heladas y el granizo desgastan el fibrocemento. Estas son las señales de que una pieza se está degradando:

  • Grietas o fisuras, sobre todo cerca de los tornillos y en las crestas de las ondas.
  • Trozos rotos o que faltan, por un golpe o una granizada.
  • Bordes que se deshacen o se desmenuzan.
  • Superficie muy erosionada, que se ve como lavada.
  • Mucho musgo o líquenes, señal de años a la intemperie y de humedad retenida.

Si ves alguna, conviene que lo valore un profesional antes de que vaya a más. Un material muy degradado puede soltar fibras sin que nadie lo toque.

Lo que nunca hay que hacer: romper, cortar, taladrar, lijar o limpiar a presión

El riesgo aparece al manipular el material. Estas acciones lo rompen y le hacen soltar fibras:

  • Romper o desmontar placas, tubos, depósitos o jardineras.
  • Cortar o taladrar, por ejemplo para pasar un cable o colgar un soporte.
  • Lijar o rascar la superficie.
  • Limpiar con agua a presión el musgo de la cubierta.
  • Pisar la cubierta: las placas son frágiles y pueden romperse bajo tu peso.

Tampoco lo lleves al contenedor ni al punto limpio por tu cuenta. Es un residuo peligroso, y cada ayuntamiento decide si admite piezas pequeñas y en qué condiciones.

Si crees que tienes amianto, qué hacer ahora

Si tienes piezas sospechosas, estos son los pasos, en orden. Ninguno te obliga a tocar el material.

Operario con mono desechable, mascarilla y guantes sacando un tramo de tubería gris de una zanja

No tocarlo y anotar dónde está y cuántos metros ocupa

Déjalo como está. Mientras tanto, anota qué es cada pieza (cubierta, bajante, depósito, jardinera) y dónde está. Fíjate también en su estado: si ves grietas o bordes que se deshacen, apúntalo.

Añade una medida aproximada: los metros cuadrados de cubierta o los metros de bajante. Calcúlala desde el suelo o con los planos, sin subirte, y añade unas fotos tomadas desde lejos.

No siempre es obligatorio retirarlo (INSST)

Tener amianto no te obliga, por sí solo, a quitarlo. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), los materiales instalados antes de 2002 «pueden seguir instalados y en uso mientras dure su vida útil, no siendo obligatorio retirarlos siempre y cuando estén en buen estado y no presenten riesgos de liberación de fibras».

Otra cosa es que te convenga. Si está deteriorado, si vas a reformar o vender, si quieres cambiar la cubierta o poner placas solares, es momento de plantearlo.

Quién puede retirarlo: empresa inscrita en el RERA con plan de trabajo aprobado

Si hay que manipularlo, el trabajo lo hace una empresa inscrita en el RERA, el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (artículo 17 del Real Decreto 396/2006). Antes de empezar, la empresa elabora un plan de trabajo y lo presenta a la autoridad laboral de tu comunidad autónoma para que lo apruebe (artículos 11 y 12). La autoridad tiene 45 días para resolver, y si no responde en ese plazo, el plan se entiende aprobado.

El plan incluye también qué se hace con el residuo: la empresa gestora y el vertedero al que va.

Pedir presupuesto desde la página de tu municipio

Con los datos que has anotado ya puedes pedir presupuesto. Desde nuestra página de retirada de amianto y uralita eliges tu zona hasta llegar a tu municipio, y ahí nos cuentas qué tienes.

Por ejemplo, si vives en la región de Madrid, entras en retirada de amianto en la Comunidad de Madrid y de ahí pasas a tu localidad. Si es en la capital, tienes directamente la página de retirada de amianto en Madrid.

Respondemos en 24 horas con un presupuesto preparado con lo que nos cuentas. Cuanto más detalle nos des (tipo de pieza, metros, estado, fotos y si el acceso es fácil), más ajustado será.

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